En la avicultura comercial se emplea frecuentemente el uso de la muda forzada, para de esta forma alargar el periodo de puesta del ave y que además resulte económico.
Uno de los procesos principales que ocurren durante la muda es la regresión del ovario y el oviducto, se reduce la grasa uterina, y hay una caída de la producción de estrógenos que se relaciona con la pérdida de plumas.
Las gallinas que presentan la muda de forma natural a menudo rechazan el alimento durante periodos prolongados; de aquí que la restricción de la alimentación sea uno de los métodos más utilizados para inducir la muda.
También se pueden emplear conjuntamente con la restricción del alimento, el acortamiento del fotoperiodo, la restricción del agua y el suministro de dietas deficientes en minerales como Ca y Na. En la avicultura convencional también se emplean otros métodos como dar un exceso de Zn en los piensos de la gallina, pero este método provoca acumulaciones de este mineral en varios órganos de la gallina y puede producir lesiones en algunos de ellos (Ovejero, 1995:231).
Para que se produzca una muda efectiva las gallinas deben perder entre un 25-30% de peso en un periodo de alrededor de 10 días. Se ha observado que si el peso se pierde muy rápidamente los efectos no son del todo satisfactorios, pues no da tiempo a que se pierda suficiente grasa uterina.
El manejo del proceso de la muda tiene tres etapas que deben seguirse cuidadosamente:
1. Provocar la muda o parada de la puesta, para lo cual se debe restringir el alimento, que éste sea de baja concentración en energía y proteína, y no tenga fuentes minerales de calcio. El periodo de restricción fuerte no debe ser mayor de 9-10 días, siendo más severo en los primeros días, donde inclusive se puede llegar al ayuno (no más de dos días). Se debe cuidar que las aves no pierdan más del 25-30% de su peso y se debe vigilar en todo momento su salud, pues esta restricción por lo general reduce las defensas de las aves (Gascón, 1985, citado por Ovejero, 1995).
2. Fase de recuperación, que dura desde el fin de la primera fase hasta los 28 días y en la cual se debe incrementar el consumo de pienso a un 50% del consumo a voluntad; con un nivel de 2.700 kcal EM/kg pienso y no más de 16% de PB. Se emplea el salvado de trigo tanto en la primera como en la segunda fase.
3. Fase de puesta, que debe iniciarse a los 28-30 días de iniciado el proceso; dando un pienso de puesta a voluntad, que según Christmas y Harms (1983) puede ser igual que el empleado en la última fase del primer periodo de puesta, ya que el ave realizará un alto consumo del mismo y puede resultar más económico.
Conjuntamente con la restricción del alimento se puede reducir el fotoperiodo si existen condiciones para ello, con lo cual se provocará un efecto mayor en la inducción de la muda. Esta reducción del fotoperiodo se puede iniciar con 9 o menos horas diarias, e irse incrementando paulatinamente hasta alcanzar las 16 horas cuando inicie la tercera fase del proceso de inducción del nuevo ciclo de puesta.
Después de realizar un proceso correcto de inducción de la muda, se debe esperar una producción de huevos similar que la obtenida durante el primer ciclo de puesta, un incremento del tamaño de los huevos, una mejora de la calidad de la cáscara en comparación con la última fase del primer ciclo de puesta, y una mejora de la calidad del albumen o clara.
Los resultados que se disponen con gallinas ecológicas arrojan que la producción del segundo ciclo es menor que en el primero (Pont,2004 y García Trujillo, 2008 b), y que probablemente debido al mayor tamaño de los huevos, la cáscara es más frágil y se producen más roturas durante el envasado, por lo cual es posible que bajo tales condiciones no sea económico inducir la muda para prolongar la producción. Sin embargo, no cabe duda que es necesario aplicar con más rigor las técnicas de inducir la muda antes de sacar conclusiones en la producción ecológica.
En la producción ecológica, muchos productores ecológicos mantienen las gallinas durante dos ciclos de puesta aludiendo a que:
a) presentan dificultades para la retirada de los animales para desvieje,
b) no encuentran fácilmente pollitas ecológicas, y
c) al no disponer de instalaciones suficientes, dejan los mejores lotes de
gallinas para poder mantener abastecido el mercado.






